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¿Sabías que, si nos aplicamos bloqueador solar a diario, lograremos prevenir lo que le va a pasar a nuestra piel en la edad adulta?

Y te preguntarás: ¿Por qué? Muy simple: la radiación ultravioleta emitida por los rayos del sol es la causa más frecuente de daño a nuestra piel. Esta no solo produce manchas, lesiones y puede desencadenar en cáncer de piel, sino que los rayos UVA penetran las capas más profundas de nuestra piel, dañan la producción de colágeno y la elastina y producen las no deseadas arrugas.

¡Pero tranquilidad! Con esta guía te enseñamos a dominar la gran variedad de protectores solares y a cuidar tu piel en el presente y para el futuro.

Primero lo primero: ¿Físico o Químico?

Los protectores solares se dividen en dos grandes categorías según el filtro de protección que utilicen. Estos pueden ser filtros físicos o filtros químicos. Estos filtros son los encargados de proteger a tu piel de la radiación y es importante que conozcas la diferencia para poder elegir. 

a. Filtros físicos: Están compuestos por ingredientes minerales como: óxido de titanio, óxido de zinc, mica o talco. Son aquellos que actúan como un escudo sobre nuestra piel. Este tipo de protectores se quedan en la superficie de la piel, bloquean la radiación y evitan la absorción solar. 

– Los pros: Estos filtros suelen ser mejor tolerados por pieles sensibles, ya que no suelen provocar reacciones. Son los más aconsejados por dermatólogos para personas que tienen pieles reactivas, alérgicas o atópicas. 

– Los contras: Son poco estéticos debido a sus ingredientes. Este tipo de protector solar suele dejar una capa blanca sobre la piel, son densos y tienen una textura pesada, por lo que pierden su atractivo, especialmente frente a la gente de piel grasa, aunque existen en el mercado fórmulas modernas y más avanzadas permiten que no quede el efecto fantasma.

b. Filtros químicos: Están compuestos por ingredientes como: oxibenzona, octocrileno, octisalato o avobenzona y son estas sustancias las que se activan con la radiación provocando una reacción fotoquímica que se encarga de proteger nuestra piel.

  – Los pros: Tienen un acabado más estético. Su textura ligera y fresca resulta más agradable y además no dejan residuos blancos. 

– Los contras: Debido a los ingredientes, este tipo de filtros pueden generar alergias o irritaciones cutáneas a pieles más sensibles.

Segundo: Descifrar las temidas siglas UVA – UVB 

Seguramente te habrás encontrado con estas letras en el packaging de protector solar y no sabes muy bien a qué se refieren.

Te lo ponemos fácil: el sol emite rayos ultravioletas que son invisibles para nuestros ojos y que pueden ser de tres tipos: UVA / UVB / UVC. Los rayos UVC son los más dañinos, pero son filtrados por la capa de ozono y no llegan a la tierra, por lo que hablaremos de los otros dos.

a. Rayos UVA: Son aquellos rayos solares que están presentes todo el año, incluso en días fríos. Estos atraviesan las nubes, las ventanas y las capas profundas de la piel. La exposición a estos rayos “no duele” por lo que no nos damos cuenta de que están presentes. Son los culpables del envejecimiento, las manchitas oscuras y el cáncer de la piel. 

b. Rayos UVB: Son los rayos solares que broncean y están presentes en el verano. Son los que tanto nos gustan, ya que son los responsables de darnos ese colorcito especial en la temporada, pero también nos generan quemaduras, engrosamiento de la piel y alergias. Estos rayos son los más fuertes y dañinos para nuestra piel, puesto que son los responsables de las quemaduras solares y tienen un papel esencial en el desarrollo del cáncer de piel. 

Tercero: ¿Qué es el SPF? 

Estas letras hacen referencia al Factor de Protección Solar y determina el número de veces que el protector aumenta la capacidad de defensa natural de la piel. Esta medida es relativa y depende del tipo de piel que tengamos, de la intensidad del sol y de la cantidad de producto que usemos ¿Cómo saber cuánto nos va a proteger? 

Por ejemplo: Si escogemos un protector solar con factor de protección 30, quiere decir que podremos permanecer al sol con 30 veces menos riesgo de quemaduras solares del que tendríamos si no estuviéramos usando uno. 

El inconveniente con este factor de protección solar es que solo hace referencia a su capacidad de protegernos de los rayos UVB por lo que debemos asegurarnos de que también nos proteja de la UVA.

Un detalle importante que no debemos olvidar: no existe un protector solar que pueda protegernos al 100% de los rayos solares. No por utilizar un SPF más alto significa que nos protege más. 

Recuerda aplicar tu bloqueador a diario, incluso en días nublados. Esperamos que con esta guía puedas haber aprendido un poco más.